Rayos de sol que cortan el cielo, la luz entra en la habitación, una habitación simple... Bastante sencilla, en la cama dos cuerpos, el tuyo, el mío. Abro los ojos, respiro tu olor, mi cuerpo se estira cual felino, yo, yo te miro, despertar a tu lado, verte dormir, sinceramente... no tiene precio. Te amo, si... has leído bien, te amo. Alzo mi mano y te acaricio frente, tu abres los ojos. Nuestras miradas se encuentran, y no hace falta hablar, ya no lo hemos dicho todo, nuestros corazones laten a la vez, nuestras respiraciones se entremezclan, amor...
¿Como decirte cuanto te amo? ¿ Como hacerte entender cuanto te necesito? Cierra los ojos, concéntrate en tu respiración... Sin respirar no puedes vivir y si la contienes notas como se quiebra algo en tu interior, tu corazón se acelera, tu vista se nubla, te falta algo indispensable... Así me siento yo cuando me separan de ti, cada suspiro es una tortura si tu no estas aquí. Sin embargo cuando vuelves a respirar tu corazón se tranquiliza tu vista vuelve a ser la misma y lo quieras o no lo ves todo de otra manera, sin angustia ninguna. Pues bien, así me siento yo cuando estoy contigo. Pero este sentimiento va mucho mas allá del limite que impone la palabra, de los limites de tu imaginación, incluso de la mía.
Me encantaría decirte todos los días al oído cuanto te quiero... pero no puedo, por la simple razón de que aún no sé dónde coño estás... Solo puedo decirte que por nada del mundo dejare de columpiarme, nunca, mientras te sienta cerca. ¿Sabes qué? Que le jodan al mundo, esto, será un NOSOTROS.

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