Cuando era pequeña, soñaba con ser Campanilla, una personita pequeña pequeña, pero que a la vez era muy grande, si no dime, ¿que habría sido de Peter Pan sin esos polvos de hada?, no habría historia, pues así me sentía yo, como una pequeña hada que añoraba la libertad, el poder volar, el poder vivir como se me antojase.
Con el paso de los años, me he dado cuenta de que tengo mucho más en común con ella de lo que creía, ya que añoro el poder tener esa libertad, me comen por dentro las ganas de irme a algún lugar en el culo del mundo, dónde sea tan pequeña y minúscula que no se me oiga ni gritar, dónde todo, absolutamente todo, sea como en las películas... Infancia, querida infancia, mentiría si diría que no te hecho de menos, a ti y a esos momentos en los que me sentaba en frente de la tele, a ver Peter Pan, La Sirenita, o cualquier película tonta, que en realidad me hacía sentir verdaderamente feliz. Y sí, realmente me siento identificada, pero la vida no es así, por perder un zapato, me da igual que sea de cristal o de Nike, vas a encontrar a tu príncipe azul, y mucho menos, te vas a quedar felizmente dormida por que te pinches con una rueca... Que no hombre que no, que la vida es muy puta, que no existen príncipes azules, ni sapos, espera... sapos sí, y muchos, pero por que les des un beso, no va a aparecer el típico cachas de "felices para siempre".
Así que me temo que seguiré soñando con ser esa pequeña chica, que se conforma con ver una sonrisa en la cara de los demás. Simplemente, seré Campanilla a mi manera.

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