2:00, 2:01. Madrugada. Era la novena vez que daba una vuelta en la cama, imposible dormirme, no podía. Después de una noche de locura sin remedio, de fiesta... llegué a casa a las 10:00 diciéndole a mi madre que había dormido en casa de Alba y me pasé casi todo el día durmiendo.
A las 00:20 no tenía nada de sueño, no me apetecía salir y mandé un mensaje a la cuadrilla de siempre. Él salia esa noche, había quedado con una cuadrilla de amigos de siempre para cenar, me dijo que fuese pero estaba muerta "Lo siento amor, pero estoy que no estoy" le dije, yo me fiaba plenamente de él. De repente la pantalla de mi teléfono se iluminó "Tiene un mensaje nuevo de Sonia". "Leer", "Tía, nos lo estamos pasando genial, ójala estuvieses aquí, un besito, descansa". ¡Qué alegría más tonta! no me esperaba un mensaje de Sonia. Me encanta la personalidad de Sonia, es una amiga como pocas. En ese mismo momento le contesté con un "Guarra no me des más envidia. ¿Quedamos mañana por la mañana y me cuentas?", tardó poco más de 5 minutos en aparecer la lucecita en el móvil y a vibrar debajo de la almohada, era ella otra vez "Valee, quedamos en el fruit & Splash a las 5 y hablamos, oye, que te tengo que dejar, me he encontrado a Cali y nos vamos a dar una vueltita, te quiero feaa".
Sonia y su Cali, su amor platónico, parecía que ya lo estaba empezando a conquistar, no había sido fácil, no había sido sin esfuerzo. Yo por mi parte, seguí dando vueltas hasta que conseguí cerrar los ojos y ¿dormir?, eso es de niños, yo solo descansé la vista para al día siguiente poder sacar esa sonrisa que tanto me caracteriza.

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