lunes, 11 de junio de 2012

Jaque Mate.



No, no tengo ni santa idea de jugar al ajedrez, no lo entiendo. Lo he intentado varias veces y nunca he conseguido hacer un jaque mate decente. Pero hay ciertas cosas que no se me escapan en este juego. Por ejemplo, sé que jaque mate significa, que hagas lo que hagas con tus fichas, tu contrincante tiene acorralado a tu rey de tal forma que no importa lo que hagas, porque se lo va a comer.
También sé que los peones son las fichas más débiles, y aún así son las más numerosas, y tienen la oportunidad de convertirse en reinas si llegan vivos al otro lado del tablero. Un simple peón, por ejemplo, no puede acechar al rey sin que este se lo zampe primero, o huya de él sin ninguna dificultad.
También sé que una partida de ajedrez puede continuar sin las dos reinas, pero jamás sin un rey, pues simplemente la partida habría terminado.
Otra de las reglas más importantes de este juego es quién comienza la partida. Hay dos tipos de fichas spbre el tablero, las blancas y las negras, y siempre han de empezar las blancas...
¿Qué? ¿Qué á qué viene todo esto?
Seguro que alguno de los que ha leído esto no ha pasado por alto su aplicación al mundo real, su similitud con nuestra cruel  pero cotidiana vida. Pues en cierto modo, el ajedrez no es otra cosa que una representación clara e irónica de nuestro mundo. ¿Cómo? Bien, te lo explicaré...
Tú, si tú, el que está leyendo esto... Seguro que no eres más que un simple ciudadano que estudia o trabaja y tiene sus propios problemas, que se ocupa de sus familiares, de sus amigos y que en general tiene una vida normal. Entonces ya nos parecemos en algo, tú, yo y cualquiera de los peones de una partida de ajedrez. Somos millones de peones en un mundo en el que el rey y la reina mandan sobre nosotros, en el que sólo uno de cada cien peones será capaz de llegar al final de tablero y convertirse en reina, conseguirá hacer algo importante que hará que se le recuerde, no importa dirante cuánto tiempo.
En el ajedrez son las fichas blancas las que comienzan a jugar, y las negras después, supongo que no hace falta que explique esto.
El rey y la reina... ¿Por qué puede morir la reina y la pàrtida continuar y que no pase lo mismo con el rey? He aquí un claro ejemplo de ¿Machismo? pero eso ya está muy visto, ¿Verdad? ahora se hacenchistes machistas, la gente se rie, todo el mundo habla de macchismo como algo ¿Cotidiano? En realidad sólo he utilizado el ajedrez como un ejemplo del mundo en el que vivimos no porque éste juego sea malo o haya que reinventarlo, NO. Lo único que pretendo, yo como tanta otra gente es concienciar, sea como sea, de que hay que cambiar, no las reglas del juego, sino el sentido de la partida, y que acaben al mismo nivel los dos equipos, y todas las fichas. hay que luchar para que SIEMPRE acabemos en TABLAS.

No hay comentarios:

Publicar un comentario