viernes, 6 de abril de 2012

Te guardo un sitio... fuera de mí

No se te ocurra recordarme. Pero si me recuerdas, al menos recuérdame como todo lo que fui. Recuerda todas esas veces que te quería como yo sólo te sabía querer. Cuando te despeinaba porque venías demasiado repeinadito, y te acariciaba la frente y la barbilla para luego darte un beso y que me dijeras que parecía que no te había visto en un año. Cada vez que te miraba y me daba vergüenza porque sabía que tú sabías que yo no podía hacerlo sin sonreír. Recuerda cuando te daba un abrazo sin parar de sonreír, y me sentía completa, como si todo mi esfuerzo hubiera merecido la pena, como si todas las cosas malas de mi vida se hubieran concentrado en una persona, en un abrazo. Cuando te sonreía, para describirte con un gesto todo lo que me hacías sentir, aún en un esfuerzo inservible ya que esto que siento no se puede describir. Y te echo de menos por todas esas pequeñas cosas que aún siendo pequeña me hacían grande. Porque amo esta sensación más de lo que nunca jamás pude amar nada, más de lo que puedo amar esta libertad de mierda que tengo ahora. Sé que lo que fuimos se ha ido llorando, pero lo que hoy soy se ha quedado creyendo en ti y aprendiendo de todo lo que me enseñaste, amando y echando de menos este pequeño pedazo que me has dejado de ti. Y aunque tú hace tiempo que hayas dejado de leerme yo nunca voy a dejar de escribirte. 


                                              

No hay comentarios:

Publicar un comentario