viernes, 18 de noviembre de 2011

Amor verdadero, del bueno

Esta mañana, a las 8:30, cuando salía de mi casa hacia el instituto, me senté en un banco a esperar el autobús, pasados 2 minutos, un señor mayor se sentó a mi lado, estaba impaciente, muy nervioso, yo con curiosidad le pregunté: 
+¿Está bien?
-Sí -contestó, -estoy nervioso porque no viene el autobús 
+Tranquilo - le dije, -no tardará en venir
-Esque he quedado con mi mujer para desayunar en el geriatrico
+Disculpe la pregunta pero... ¿tiene alguna enfermedad su mujer?
-Sí, tiene alzheimer
+Bueno, espero que no se enfade porque llegue un poco tarde
-No creo, ella ya no sabe ni quién soy
+¿Y usted sigue yendo cada mañana, a pesar de que ella no sabe quién es usted?
-Ella no sabe quién soy yo, pero yo si sé quien es ella, la mujer de la que me enamoré hace 56 años -me respondió.
Se me erizó la piel y tuve que contener las lágrimas mientras él subía al autobús. Entonces pensé, ese, ese es el tipo de amor que quiero yo en mi vida, el que no entiende de edades ni de salud, el amor verdadero.


                                                 

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