jueves, 1 de septiembre de 2011

Agosto, querido agosto

Hacia calor, Agosto se abría paso dejando atrás el mes de Julio, mes que estaba rodeado por una atmósfera de besos, caricias y te quieros, una atmósfera de miradas. Ese día me desperté y fue un placer arrancar la hoja de Julio de mi calendario, con esa rabia mañanera que algunos dicen que me caracteriza, claro que también está mi alegría diaria que la compensa.
Cogí el teléfono y me dispuse a llamar a mi niño, pero él se me adelantó:
-Buenos días cosita -dijo.
-Buenos días feo -dije yo.
-¿Qué tal has dormido?
-Muy mal -contesté
-¿Y eso por qué? -preguntó
-Porque he soñado contigo, amor.
-Tonta, pss.
-No te piques, si sabes que te quiero mucho -Contesté con una sonrisa de oreja a oreja, como si en ese momento él estuviese mirando.
-¿Nos vemos esta tarde no peque?
-Of course -contesté medio riéndome
-Ya viene la guiri -dijo en tono irónico
-Bueno, a las 4. Te quiero.
-Yo más 
Conversaciones cortas donde las haya, nunca me ha gustado eso de 3 horas hablando por el teléfono, me parece estúpido, cuando lo puedes ver cara a cara.
Me duché, me puse la ropa y fui a desayunar, no me gusta mucho pero me tomé un café para despertarme, estaba dormida total. Me fui a la parada de autobús, y baje en el parque donde habíamos quedado Alba y yo, estuvimos toooooda la mañana mirando escaparates, como de costumbre.
Cuando llegué a casa, comí poco, me puse un pantalón corto, mi camiseta de "The Ramones" y unas sandalias romanas, un poco de rimmel, mi colonia preferida y unas pulseras y me despedí con un beso rápido a mi madre. Llegué a la playa, a un rinconcito donde solíamos quedar con los amigos, pero ese día era "Nuestro rinconcito". Fuimos a comprarnos un helado y estuvimos haciendo el tonto toda la tarde, manchándonos la nariz, riendonos, y al final terminamos cada uno con el helado del otro.
-Eres el mejor.... , no sabes lo que te quiero, no quiero separarme de tí ¿vale?
-Eso no quiero ni que lo dudes, juntitos SIEMPRE.
Ese SIEMPRE que hace cosquillitas en la tripa al escucharlo, que te da esperanzas, que gusta mucho.
En ese momento, me dio un beso, uno de estos besos con los que solo puedes cerrar los ojos y sonreír, porque te dejan sin fuerzas. Nos tuvimos que ir pronto, yo tenía que ir a casa de una amiga a ayudarle con las asignaturas pendientes y él como lo sabía, había quedado con sus amigos para patinar. Al acabar con todo, me fui a casa a paso ligero, pasaba de coger el autobús. Cuando llegué solo cené una manzana y me fui a la cama feliz.
Me gustaba eso de levantarme por las mañanas y que alguien me dijera que me quería, eso de que me dijese princesa y me tratase como a una, el que me llenase de besos cada vez que nos veíamos, eso de tener una canción con la que te viene su cara a la mente, eso de sentirme... completa.



                                        




                                           


                                          



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