Buceando en mi mente, escuchando como el viento mueve los pequeños detalles de mi habitación, mirando fijamente un cuadro de una de las personas que más admiro en esta vida, intentando no darle vueltas a lo que me tiene tan débil.
Nadie lo entiende, es agotador intentar ser lo que al mundo le gustaría que seas, pero yo no soy así, intento ser lo que realmente soy. En este momento desearía que el viento se llevase esos problemas que rondan mi cabeza, pero no quiero ver el mundo rosa y vivir en un espacio de falsedad, sí, se que el mundo es gris, a veces incluso oscurece, pero también tengo mis momentos de sonrisas sinceras, gracias a personas increíbles, que bien sea en persona o a través de una simple pantalla hacen que tenga ganas de dibujar en mi cara una sonrisa aunque solo sea por unos momentos.
Y muchas veces, tengo esa sensación de no querer que llegue el día siguiente, que todo se quede como está, porque simplemente me cansé de luchar contra el día a día y de querer que la gente me crea, cuando hay personas imposibles de creer.

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