Hago exactamente lo que me apetece y cuando me apetece. Duermo los domingos hasta tarde y si me apetece dormir, lo voy a hacer. No estudio para que me compren regalos guays, sino porque quiero ser alguien que sepa de lo que está hablando. No soy orgullosa porque me vaya ir de prepotente ni de persona egocéntrica, sino porque me encanta quererme a mí misma. No tengo por qué dar explicaciones de lo que hago, y de hecho no las doy. Mis principios van delante de todo, por eso son principios. Me encantan los animales, los perros, los gatos, los caballos, ... y quien me quiera tiene que tenerlo asumido. Soy roja a no poder más, pero no me rebajo al nivel de los fachas cuando empiezan a insultar. Me iría a una jungla donde lo único que hiciera sería estudiar a los monos, porque yo soy así. No va conmigo ser un objeto, ni ser la esclava de una imagen; yo me arreglo para mí. No me da vergüenza nada, y quien vaya al lado mío tiene que asumir que no me voy a cortar. Cuando quiero lo demuestro, sí, jodidamente, me sacrifico hasta la muerte por las personas que considero importantes, pero si hay algo de lo que me arrepiento y que nunca jamás volveré a hacer, será poner por delante el amor que siento por los demás, antes de el que siento por mí misma, porque sinceramente, ese ha sido el mayor error de mi vida, y no lo volveré a cometer.

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